"Plataforma LAGUNAS VIVAS" (Reservas Naturales de Villafranca de los Caballeros) Humedales Manchegos

Laguna Sal, Laguna Grande, Laguna Chica y Pastrana

Antecedentes Históricos

 

Antecedentes Históricos

El primer conflicto del que se tiene constancia data del siglo XVI, pero ya adolecía del mismo condicionante, el desarrollo de la industria de la metrópoli, Alcázar de San Juan.

Perteneciente a la cuenca del Alto Guadiana y en un plano secundario -a la sombra de las Lagunas de Ruidera y las Tablas de Daimiel-, esta playa de La-Mancha es abastecida por la afluencia de aguas del río Cigüela. Lo que se suponía un derecho natural, quedó cuestionado a mediados de siglo por la acción de los propietarios alcazareños –Juan Gómez, Díaz Guerrero, Martín y Alonso Díaz entre otros- del conjunto de molinos harineros “Molinos de los Hidalgos”. Para su interés y beneficio, construyeron una presa en la ribera del Cigüela –Gigüela- que facilitaba su labor e impedía el curso normal del río.

La sequía de 1.553 dejó las Lagunas en una situación crítica. Ruy Minbarrejón y Alonso Hernández, vecinos villafranqueros, en una acción que aunaba romanticismo, resistencia y delincuencia, y alentados por sus regidores y alcaldes ordinarios, rompieron la barrera artificial en Enero del siguiente año.

Los afectados denunciaron ante el regimiento alcazareño, que acudió a la justicia de primera instancia en Consuegra -otrora fortaleza de Diego Rodríguez, hijo del Cid-, consiguiendo el encarcelamiento preventivo de todos los implicados. El mundo judicial de aquel tiempo poseía similitudes con el actual y el proceso se alargó, acudiendo ambas partes ante el Gobernador encargado de juzgar en segunda instancia al mes siguiente. Los molineros denunciaban la inutilidad de las Lagunas y la pérdida de mil fanegas de trigo, a la vez que Villafranca aludía al derecho histórico y natural, solicitando la liberación del alcalde Francisco Martínez y una sentencia al pleito contra Pedro Díaz, constructor de la presa. Agosto llegó con la condena, nada beneficiosa para los románticos: diez mil maravedíes de multa, una indemnización de 200 fanegas de trigo y reconstruir la presa.

El espíritu de lucha y el inconformismo avalaban a los cheleros, que acudieron ante los tribunales del rey, en la Real Chancillería de Granada –cuna de moros siglos atrás-. Hubo de esperar a 1.572 para la nueva sentencia: una rebaja del castigo –a tres mil maravedíes y 50 fanegas de trigo- y ninguna alusión a las Lagunas.
Los propietarios volvieron a mostrar desacuerdo, considerando la resolución un agravio, recurrieron en grado de vista y revista. Su avaricia fue posiblemente su peor enemigo, pues los representantes villafranqueros demostraron la invalidez de la declaración de sus testigos, todos parte interesada.

La sentencia definitiva, ya en 1.577, mantenía la multa, pero reconocía el derecho histórico de las Lagunas y permitía la apertura de la presa durante dos días en los años que así fuera necesario. La perseverancia y el  orgullo lagunero obtenían su premio.


Ya en 1.972, la Comisaría de Aguas del Guadiana, requeriría al Ayuntamiento del pueblo para formalizar una concesión de aguas del río que quedaría pactada siete años después – cuatro siglos desde el primer conflicto- en 40 l/seg.






 


Escrito por lagunasvivas

abril 17, 2010 a 9:58 pm

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